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Controlar la mosca con más moscas: método para salvar la producción

Argentina Español

La provincia de Mendoza es reconocida por sus vinos, pero también por su gran producción frutícola. Pero para ser potencia, esta economía regional tuvo que combatir la principal amenaza de los cultivos: la mosca del mediterráneo. A través del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) desarrolló el método autocida, que permite controlar la plaga con la propia plaga. Esta práctica utiliza machos estériles para no dejar descendencia.

El ISCAMEN cría moscas machos en un ambiente similar al natural; que son irradiados dejándolos estériles. Luego los insectos son liberados estratégicamente y al cruzarse con las hembras silvestres no dejan descendencia. En los años 80, la bioplanta producía 140 millones de moscas machos por semana. En 2008 con la construcción de un nuevo establecimiento, que es el más grande de sudamérica y el cuarto en el mundo, pasó a producir 400 millones por semana.

Tared comentó que tienen una base de datos que se genera con un sistema de detección y monitoreo con trampas distribuidas estratégicamente. De esta manera saben donde liberar insectos para mantener el equilibrio entre moscas estériles y moscas silvestres. “En la zona bajo erradicación, se liberan 100 a 150 insectos estériles por cada mosca silvestre que se halle”, afirmó Tared.La distribución de los moscas irradiadas se lleva a cabo de dos formas. Una práctica es vía terrestre, donde los insectos son puestos en contenedores plásticos para luego ser liberados. Por otra parte, se usa la técnica de adulto frío. El ingeniero agrónomo Tared comentó: “Se preenfría a las moscas macho para poder manipularlas y se liberan de forma área con un dispositivo especial”. De esta manera los paquetes caen al suelo y las moscas se liberan.