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El dilema del nitrógeno: ¿podemos reducir los fertilizantes y aún así alimentar al mundo?

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Más que cualquier otro aspecto de la crisis climática, es la sobreproducción de dióxido de carbono lo que ha sido demonizado, y con razón. Pero el nitrógeno, y su abundante uso en fertilizantes comerciales, también conduce a la contaminación del aire y al cambio climático. Los problemas son numerosos. Cuando el fertilizante nitrogenado entra en los sistemas de agua, puede dar lugar a la ploriferación de algas tóxicas, lo que lleva al agotamiento del oxígeno y a las vastas "zonas muertas" oceánicas. La evidencia sugiere que su uso también contribuye a la contaminación del aire, el aumento de las tasas de cáncer y la reducción de la biodiversidad, así como a la emisión de óxido nitroso, un gas de efecto invernadero extremadamente potente. Pero el nitrógeno tiene otro lado. Como componente del fertilizante, el nitrógeno ayuda a alimentar a aproximadamente la mitad de la población mundial y parece ser esencial para el futuro previsible. Con el aumento de los precios de los fertilizantes, muchos países en desarrollo no tienen acceso a ellos, con el consiguiente peligro para la seguridad alimentaria. Por lo tanto, el desafío global del nitrógeno implica tanto reducir el uso de fertilizantes como llevarlo a donde más se necesita.

Un equipo de científicos, dirigido por la Universidad de California en Davis, ha elaborado un plan de cinco pasos para abordar este problema de dos lados. El autor principal, Benjamin Houlton, explica que solo mediante un enfoque holístico y combinando soluciones se puede resolver el problema en ambos niveles. "Si bien aumentamos la eficiencia del nitrógeno y seguimos trabajando en ese desafío, también tenemos que llevar el nitrógeno a las comunidades que no tienen acceso a él", dice.

Los cinco pasos identificados implican el cambio de las prácticas agrícolas (Houlton señala el uso de fertilizantes de liberación lenta y otras prácticas que ayudan a entregar con precisión los nutrientes en proporción a las demandas de los cultivos), llevar el fertilizante a los lugares donde se necesita (lo cual, según Houlton, requerirá cooperación intergubernamental y políticas para incentivar al sector privado), reduciendo la contaminación por nitrógeno (la restauración de las llanuras de inundación que pueden absorber la contaminación por nitrógeno de la escorrentía de fertilizantes es clave) y finalmente, reduciendo el desperdicio de alimentos y promoviendo un cambio en la dieta. Los dos últimos son esenciales porque aproximadamente una cuarta parte de todos los alimentos mundiales producidos se desperdician a lo largo de la cadena de suministro. Esto significa que una gran parte del fertilizante nitrogenado aplicado a los cultivos finalmente se desperdicia.


Fuente: Geographical
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