Preguntas Frecuentes
La biotecnología se le entiende como el empleo de organismos vivos o de compuestos derivados a partir de estos organismos, incluyendo su material genético; para obtener productos de valor y aplicación beneficiosa para el hombre. No es, en sí misma, una ciencia; es un enfoque multidisciplinario que involucra varias disciplinas y ciencias: biología, bioquímica, genética, virología, agronomía, ingeniería, química, medicina y veterinaria entre otras para lograr su objetivo. Más específicamente la agrobiotecnología consiste en un conjunto de técnicas específicas, incluyendo la ingeniería genética, que ha sido uno de los principales instrumentos que se utilizan para obtener plantas, microorganismos o bien animales mejorados o modificados genéticamente. Por convención, biotecnología implica el uso de organismos para realizar una tarea o función. Por lo tanto, la biotecnología ha estado presente por mucho tiempo en procesos como la producción de cerveza, vino, queso y yogurt, que implican el uso de bacterias o levaduras con el fin de convertir un producto natural como leche o jugo de uvas, en un producto de fermentación más apetecible como el yogurt o el vino.
SUBIR
La ingeniería genética se puede definir como un conjunto de técnicas de laboratorio que, juntas, forman una de las herramientas más precisas con las que cuentan los científicos para manipular la información genética. La ingeniería genética puede ser utilizada para transferir características de una especie o variedad a otra. Así mismo, esta herramienta permite a los expertos, de forma muy efectiva, controlar los arreglos genéticos o la introducción de un nuevo arreglo en una variedad específica y todo esto de una forma mucho más eficiente que otras técnicas tradicionales de mejoramiento de variedades.
Un gen es un fragmento de ADN (ácido desoxirribonucleico) que determina una cierta característica o rasgo. A veces se necesita un solo gen, por ejemplo, para la producción de una proteína específica, ya sea una hormona o una enzima. Otras, son necesarios varios genes que modifican una característica como por ejemplo: la altura de una persona, la cantidad de ciertas vitaminas en un alimento, etc. Los genes están localizados en los cromosomas y la totalidad de los genes que caracterizan a un organismo se denomina genoma.
Un organismo transgénico es una planta, animal o microorganismo al cual, mediante técnicas de ingeniería genética, se le ha incorporado en su genoma una secuencia de ADN ajena, y esta secuencia puede expresar uno o más genes.
El objetivo de modificar genéticamente un organismo es el de incorporarle nuevas características, y por lo tanto, generar algún beneficio; por ejemplo resistencia a algún patógeno, tolerancia a un herbicida, o incluso, incrementar la producción de una proteína o una vitamina específica. Los organismos transgénicos son regularmente llamados Organismos Genéticamente Modificados (OGMs), o bien, Genéticamente Diseñados (GE, por sus siglas en inglés) .
A diferencia de los cultivos convencionales, los cuales generalmente no son regulados, los cultivos transgénicos atraviesan rigurosas revisiones científicas en los países antes de llegar a ser comercializados. La soberanía nacional le permite a estos países establecer los procedimientos de control y restricciones que consideren necesarios, de acuerdo a sus intereses, su biodiversidad y tomando en cuenta su conocimiento sobre bioseguridad.
Diversos organismos internacionales están dirigiendo acciones sobre diferentes aspectos de la biotecnología, Codex Alimentarius, por ejemplo, está desarrollando estándares internacionales en lo que respecta a la inocuidad alimentaria y al etiquetado de alimentos fabricados con ingredientes transgénicos. El protocolo de Bioseguridad de Cartagena, por otra parte, se encarga de los aspectos de bioseguridad relacionados a los organismos vivos modificados y su impacto potencial en la biodiversidad.
Ventajas
La ingeniería genética ofrece diversas ventajas sobre las técnicas convencionales de mejoramiento vegetal:
Desventajas
Bioseguridad se puede definir como una serie de políticas y procedimientos adaptados a reducir posibles riesgos que puedan resultar de la aplicación de la biotecnología a la agricultura. Un programa o un marco regulatorio nacional de bioseguridad, le permite a un país regular la producción y la liberación de productos transgénicos, incluyendo los organismos vivos modificados (OVMs) los cuales son capaces de reproducirse.
Las regulaciones en materia de bioseguridad son también esenciales para facilitar la investigación y el desarrollo de cultivos transgénicos, esto porque la gran mayoría de las instituciones y proveedores de tecnologías no conducirán pruebas de campo con cultivos transgénicos a menos que estos hayan sido aprobados por un organismo gubernamental responsable.
La disponibilidad de cultivos transgénicos no es uniforme a lo largo de los países latinoamericanos ni del Caribe. Por ejemplo, mientras Argentina, Brasil, Colombia, Honduras, México, Paraguay o Uruguay han autorizado la liberación de varios cultivos transgénicos para su producción comercial, otros países como Bolivia, Chile, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela, seis de los siete países Centroamericanos y prácticamente todo el Caribe, han adoptado una posición mucho más conservadora. Esto significa que los productores latinoamericanos y del Caribe tienen la obligación de consultar la situación legal con respecto a los cultivos transgénicos en sus respectivos países, a fin de identificar y seguir los procedimientos para producir y exportar estos productos. Los productores también tienen que informarse sobre los cumplimientos que son requeridos por la legislación y la regulación de productos y cultivos transgénicos en los países importadores.
Como se mencionó anteriormente, ninguna tecnología actualmente en uso, incluyendo las formas de mejoramiento clásico y moderno por cruzas, son 100% libres de riesgos. Sin embargo, para asegurarle a los productores y a los consumidores que los cultivos transgénicos son seguros, muchos países pueden requerir o solicitar, de acuerdo con su legislación propia, la documentación científica que certifique que tanto los cultivos transgénicos como sus productos son seguros para el consumo humano, e igualmente que no son perjudiciales para el ambiente.
Con base en estos estudios, sin lugar a dudas los cultivos transgénicos son los más estudiados y evaluados de todos los cultivos desarrollados por el ser humano. Esto debido a la naturaleza de la biotecnología y al hecho que muchos de los arreglos generados a través de ingeniería genética puede que no sean derivados de técnicas clásicas o modernas de entrecruzamiento. Por lo tanto, para interés tanto de la ciencia como de la seguridad, cada cultivo transgénico nuevo debe ser exhaustivamente estudiado para identificar si existiera algún posible riesgo para los humanos, animales, plantas o el ambiente en general.
A nivel internacional, la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD) y el Codex Alimentarius han concluido que los cultivos transgénicos actualmente comercializados no son menos seguros para los humanos, plantas o el ambiente que sus contrapartes convencionales. En los Estados Unidos los cultivos transgénicos son sujetos de evaluación por la Administración de Alimentos y Drogas (FDA), por la Agencia de Protección al Ambiente (EPA) y el Departamento de Estado de Agricultura. Las decisiones tomadas por estos órganos reguladores han sido tomadas como referencia por países latinoamericanos y en el Caribe. Además, aparte de los parámetros de regulación que se aplican en Estados Unidos, los cultivos transgénicos han sido aprobados para su consumo y/o cultivo en Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Colombia, la Unión Europea, Honduras, India, México, Paraguay, Filipinas, Sudáfrica y Uruguay.
Tal como se ha mencionado, muchos países solicitan estudios científicos y evaluaciones para determinar la inocuidad de un cultivo transgénico dado, Las regulaciones varían de un país a otro, pero en general los estudios exigen determinar lo siguiente:
a)Los efectos directos en la salud, incluyendo toxicidad. b) La tendencia a provocar una reacción alérgica (alergenicidad) c) La presencia de algún componente específico sospechoso de alterar significativamente las .... cualidades nutricionales del cultivo. d)La estabilidad del gen insertado. e) Cualquier efecto en la nutrición asociada con la modificación genética f) Cualquier efecto no deseado que pueda ocurrir como consecuencia de la modificación genética. ...
FAO y la OMS han aceptado estos procedimientos de evaluación como críticos en la determinación de la inocuidad de un cultivo transgénico para consumo humano. Otras pruebas como la equivalencia substancial (la comparación de las características nutricionales de un alimento derivado de un cultivo transgénico con aquel alimento derivado de su contraparte convencional) también han sido aplicadas.
Sí, muchos de los países en América Latina y el Caribe están llevando a cabo investigaciones en biotecnología como herramienta para incrementar la productividad agrícola. Principalmente los centros de investigación, y particularmente aquellos asociados con universidades, están trabajando en investigación en áreas tales como resistencia a enfermedades, mejoramiento de calidad del producto y resistencia a factores abióticos, patógenos, virus, etc. Algunas de las investigaciones más avanzadas se llevan a cabo en Argentina, Brasil, Chile, Cuba y México.
12. Que papel desempeña el IICA en la promoción de la Biotecnología Agrícola en América Latina y el Caribe?
El IICA apoya el desarrollo de la biotecnología en sus estados miembros a través de actividades específicas en todo el hemisferio apegado a un enfoque ínter temático incluyendo tanto las áreas Tecnología e Innovación como Políticas y Comercio, Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de Alimentos y Agronegocios.
Parte de su apoyo incluye:
Acciones del IICA
13. Pueden los cultivos Transgénicos afectar el ambiente?
El desarrollo de los cultivos transgénicos inició en los primeros años de la década de los 80, y prosiguió con el primer cultivo transgénico comercializado en 1994. En 10 años de crecimiento consecutivo en la producción a gran escala de estos cultivos alrededor de todo el mundo, no se ha generado ninguna clase de documentación sobre efectos significativamente negativos en el ambiente. De hecho, los últimos estudios indican que los cultivos transgénicos, especialmente los diseñados para resistencia a herbicidas, puede ser incluso más beneficiosos para el ambiente que sus contrapartes convencionales.
Muchos de los países aplican estudios de impacto ambiental en cultivos transgénicos con el fin de evaluar el efecto que generan estos cultivos tanto en la agricultura como en el ecosistema circundante. El proceso de la evaluación de impacto, incluye el estudio de las características del cultivo transgénico, su efecto y estabilidad en el ambiente, tanto como su interacción ecológica en el lugar en que el cultivo será plantado. Estos estudios de evaluación también incluyen la búsqueda de efectos negativos no intencionados, que puedan surgir como resultado de la presencia de un cultivo transgénico en el ambiente.
Algunas de las preocupaciones específicas de carácter ambiental con respecto a la plantación de cultivos transgénicos incluyen: la potencial dispersión en el ambiente y la posibilidad de introducir accidentalmente la nueva característica en poblaciones silvestres; la permanencia continuada del gen en el ambiente una vez que el cultivo ha sido cosechado; la transferencia horizontal, la susceptibilidad de organismos no blanco (por ejemplo insectos polinizadores, que no sean plaga) a la proteína introducida; la estabilidad del gen, la reducción del espectro de otros cultivos, incluyendo la erosión genética , y el uso de más agroquímicos en la agricultura.
Así como el crecimiento en la adopción de cultivos transgénicos ha venido creciendo durante toda la década pasada, de igual forma, ha crecido la comprensión del impacto positivo de estos cultivos en el ambiente. En primer lugar, en cultivos resistentes a herbicidas, los países que los han adoptado han reportado descensos dramáticos en las cantidades de agroquímicos aplicadas. Por otra parte, para los cultivos resistentes al ataque de plagas, se ha reportado la disminución en el uso de pesticidas de amplio espectro, los cuales eliminan prácticamente a todos los insectos, no solo a los causantes del problema. En tercer lugar, el menor consumo de pesticidas implica una menor contaminación o lixiviación del compuesto tóxico a las fuentes de agua. Cuarto, como muchos de los cultivos transgénicos son aptos para un sistema de producción en siembra directa, la adopción de estas variedades ha ayudado en la conservación de la capa orgánica y por ende en la riqueza mineral y nutritiva del suelo; esta protección se da debido a la ausencia del arado y a la disminución de la erosión. Finalmente, el incremento en el rendimiento neto asociado con ciertos cultivos transgénicos – basado en la disminución de pérdidas por ataques de insectos o malezas- en teoría significa que se necesita menos tierra cultivable, lo cual es un beneficio significativo para el medio ambiente.
14. Qué tipos de alimentos GM destinados al consumo humano se encuentran en el mercado internacional?
La mayor parte de los cultivos genéticamente modificados disponibles en el mercado internacional, han sido modificados utilizando básicamente una de tres características (o combinaciones de ellas) estas serían: resistencia al daño causado por insectos, resistencia a infecciones virales o fúngicas y tolerancia a ciertos herbicidas. Sin embargo, en un área tan dinámica como el mercado agrobiotecnológico, recomendamos el uso de bases de datos confiables que están específicamente orientadas al monitoreo de nuevas incorporaciones de productos agrobiotecnológicos en el mercado internacional. Una de estas herramientas es una iniciativa canadiense denominada AgBios, la cual se dedica a proveer información de carácter público, legal y experiencias en evaluaciones de riesgo para productos agrobiotecnológicos.
Para accesar a esta base de datos (disponible únicamente en inglés) dé un click aquí!!
15. Hay implicaciones en los derechos de los agricultores sobre sus cultivos?
Muchos proveedores de tecnología, con el fin de recuperar los costos incurridos en el desarrollo de los cultivos transgénicos (millones de dólares y varios años en I+D, mas los costos asociados con los estudios para su aprobación), requiere que los productores que escojan comprar las semillas transgénicas firmen un acuerdo de compra asegurando que no guardarán las semillas de su propia cosecha. Esta petición incluso puede ser beneficiosa al productor, ya que muchos de los arreglos genéticamente diseñados tienden a perder vigor en las subsecuentes generaciones de cultivos. Por supuesto, los productores que no deseen firmar el acuerdo de compra pueden recurrir a otras variedades de semillas.
Algunos reclamos señalando que los cultivos transgénicos tienden o van a tender a monopolizar el mercado de semillas pierden consistencia al no reconocer que los productores, en la mayoría de los países alrededor del mundo, son libres de comprar cualquier otra semilla que dispongan, basados en sus preferencias agronómicas personales y sus necesidades. Las semillas transgénicas son solo una opción más para que los productores consideren a la hora de comprar.
De acuerdo al último informe del ISAAA (2005) en el planeta hay 14 países considerados megaproductores de cultivos transgénicos los cuales producen mínimo 50 000 hectáreas de cultivos GM cada uno y en conjunto alcanzan las 90 millones de hectáreas, un 95% aproximadamente del total de cultivos GM del mundo. Entre estos países megaproductores 4 de los primeros 5 (en orden de área cultivada) son países Americanos. Estos países son Estados Unidos, Argentina, Brasil y Canadá.
Para mayor información, recomendamos revisar el sitio web de ISAAA, o buscar los resúmenes ejecutivos de sus reportes en nuestra biblioteca digital.